lunes, 12 de enero de 2026

EL RESCATE DE UN RELATO PERDIDO: “Misteriosos antiguos caminos en las cercanías de Lima, 1968”

Julio Abanto Llaque

John Burkhard Zander

 

Cuando se toma conocimiento de que en Canto Grande existió un extenso sistema de líneas y figuras, incluso más antiguas que las conocidas en la región de Ica, específicamente en Nasca, surge la necesidad de buscar fuentes que permitan validar dicha información. Y, en efecto, estas evidencias existieron. La pampa de “Canto Grande” fue escenario de magníficos trazos utilizados por diversas culturas en su peregrinaje hacia la montaña sagrada del Cerro Colorado, vinculados a estructuras de carácter ceremonial y astronómico.

Con el paso del tiempo, estas expresiones fueron olvidadas: descubiertas en la primera mitad del siglo XX, posteriormente estudiadas y, finalmente, borradas para siempre por la indiferencia de quienes debieron protegerlas.

No es nuestro propósito profundizar en un tema que, afortunadamente, hoy cuenta con nuevos estudios. Por el contrario, buscamos rescatar un relato: el testimonio de un extraordinario extranjero que, por azares del destino, visitó esta quebrada y dejó constancia de aquellas figuras. Se trata de Theodore Charles “Ted” Pelikan, quien residía y trabajaba en Lima durante un período en el que el Peruvian Times —bajo la dirección de editores como C. N. Griffis y, más tarde, Nick Asheshov— era el principal periódico de la comunidad empresarial y de expatriados de habla inglesa en el Perú.

Su relato esta escrito en ingles, fue publicado en 1968. Es un texto difícil de ubicar, pues el diario fue posteriormente silenciado durante el régimen militar.


Theodore Charles Pelikan

Theodore Charles Pelikan nació en 1909 en Oak Park, Illinois, y fue miembro de la fraternidad Chi Psi. En 1935 se incorporó a Pan American Airways, contribuyendo al desarrollo pionero de rutas aéreas en América Central y del Sur. Se jubiló tras treinta y ocho años de servicio.

En calidad de Director Ejecutivo, participó en el establecimiento de Pan American Airways en México, Cuba, Ecuador, Colombia, Perú, Brasil y Afganistán. Fue honrado con recepciones presidenciales en Ecuador y Chile por su contribución al desarrollo de la aviación en dichos países. Entre sus múltiples intereses se encontraban el polo, la navegación, la arqueología, los viajes y la equitación competitiva.

Durante la década de 1940 fue miembro del Equipo Nacional de Polo y Equitación de Guatemala. En el Perú se desempeñó como superintendente regional de tráfico y ventas en Lima a fines de la década de 1950, representando los intereses de la aviación internacional en el país. Asimismo, escribió diversos artículos para el Peruvian Times durante las décadas de 1960 y 1970.

T. C. Pelikan falleció el 6 de abril de 2004, a los 94 años de edad, en Delray Beach, Florida.


Copia del ejemplar del cual recatamos el relato, en la actualidad continua su labor en formato digital


Andean Air Mail & Peruvian Times

El periodista pionero C. N. Griffis, conocido como “Griff” entre viajeros y aventureros sudamericanos y amazónicos, fue corresponsal de medios como The London Times, The New York Times, The Chicago Tribune, UPI, AP y Reuters. En 1940 se trasladó a una cuadra de la Plaza San Martín, en Lima, donde abrió una oficina y fundó el periódico Andean Air Mail & Peruvian Times.

Décadas más tarde, en noviembre de 1974, el periódico fue clausurado por el régimen militar del general Juan Velasco Alvarado. Policías vestidos de civil cerraron las oficinas del Peruvian Times y confiscaron los ejemplares en las imprentas. En sus inicios, el diario buscó ceñirse a noticias no controvertidas; sin embargo, en la década de 1980 ofreció una cobertura decisiva sobre la insurgencia de Sendero Luminoso y las violaciones a los derechos humanos, lo que le valió el Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia en 1988 por su periodismo distinguido.

Tras una pausa de diez años, la editora Eleanor Griffis relanzó la publicación familiar como una revista de noticias en formato digital.

C.N. Griffis (Editor del Peruvian Times - 1958)

Hemos considerado la nota de presentación del editor, así como las fotografías incluidas en la versión en fotocopia, que constituye la única fuente actualmente disponible para este trabajo. A partir de este material, nos hemos atrevido a realizar algunas mejoras con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (Gemini), orientadas principalmente a la corrección de detalles formales y a la optimización de la legibilidad de las imágenes.

Las fotografías originales no han podido ser localizadas, pese a los esfuerzos realizados para su recuperación. Por ello, se ha optado por trabajar con las imágenes reproducidas en la copia existente, procurando intervenirlas lo menos posible y respetar su contenido original.

Finalmente, se han realizado ajustes de estilo con el objetivo de facilitar la comprensión del relato traducido del ingles al castellano, sin alterar el sentido, la estructura ni la intención del texto original, priorizando siempre el respeto por la fuente y su contexto histórico.


LA NOTA:  “Misteriosos Antiguos Caminos en las Cercanías de Lima

En el valle de Canto Grande en las cercanías de Lima, sobre el cerro San Cristóbal por el lado distante del río Rímac, es una de las numerosas quebradas áridas típicas de los Andes Occidentales. En la parte alta de este valle numerosas líneas de origen aparentemente antiguo son claramente distinguibles.

(Ver fotos)

(Arriba) Fotografía tomada por el Servicio Aerofotográfico Nacional, mostrando el misterioso sistema de líneas de camino, con 200 pies de longitud en primer plano.


(Centro) Panorama de uno de los caminos con 11 pasos a través, sobre un largo camino recto. 25 pasos de ancho y a lo largo de toda la quebrada; estas fotos han sido retocadas con tinta blanca para indicar claramente su locación.


(Abajo) Camino central aclarado en el valley de Canto Grande, 25 pasos a través orientado hacia el norte; hacia la izquierda, T. C. Pelikan, representante especial de las Líneas Aéreas Pan American World Airways, residente en Lima, cuyo pasatiempo, en sus propios términos, es un “arqueología de fin de semana”.


Por qué estos caminos son un misterio. Su apariencia es similar en el tipo a los antiguos caminos hallados por el explorador Gene Savoy en los valles áridos del departamento de Ancash, al norte de Lima. Savoy sugiere que estos fueron empleados por los antiguos habitantes para procesiones ceremoniales o posiblemente maniobras militares. (Ver artículo del Sr. Pelikan en la página 4).

 

EL VALLE DE CANTO GRANDE

Explorador de Fin de Semana

(Por T. C. Pelikan)

Fue una alegre multitud observando las carreras de carros deportivos aquel domingo en el valle de Canto Grande cerca al río Rímac, solo a unas pocas millas de la ciudad de Lima. Adornos chillones, gente alegre, colores brillantes, pantalones ajustados, polos apretados y deliciosos helados complementan la escena del reciente camino pavimentado donde las carreras se desarrollan.

Mapa esquemático de la pampa o valle de Canto Grande, cerca de Lima, que muestra las antiguas vías de comunicación ilustradas en la página de portada II. Aparentemente, no existe registro de cuándo fueron trazados estos caminos ni con qué propósito.


Canto Grande es una estribación del valle con una llana superficie con algo de cinco millas de largo con tres millas de ancho que asciende suavemente hacia el norte con dirección a  los distantes picos de los Andes. El nuevo pavimento forma una red de caminos con una suave bajada, excelente para las competiciones de autos en los domingos antes que las viviendas crezcan en la nueva sub-división desarrollada.

Barriendo con los binoculares más allá de los diminutos carros empezaremos a captar inmediatamente un ancho sendero o camino echado en el centro del valle hacia lo más lejano final como a unas cinco millas de distancia. Completamente intrigado comenzamos a caminar hacia el interior de la quebrada, dentro de la quietud del espacio, dejando atrás la excitada multitud.

Oculto, inadvertido, extendiéndose al límite de los cielos, protegido con el peso de los siglos estaba este solitario valle con estos misteriosos caminos que corren a todo lo largo. El mismo camino estaba formado simplemente por la claridad de las piedras marrones y las rocas que están gruesamente recostadas en el llano, en el piso del valle, formando dos altas crestas paralelas de piedras dejando un centro claro, brillante sendero arenoso. Con 25 pasos o 75 pies de ancho y recto recorre a lo largo de toda la quebrada.

Examinando la parte alta de la quebrada con los binoculares, con mucha sorpresa para nosotros distinguimos otro par de líneas paralelas de caminos enigmáticos. Este tenía 50 pasos de ancho, 150 pies, y continuaba unas tres millas hacia un ángulo ligeramente divergente a las líneas originales en el centro. Completamente encantados, continuamos marchando cuesta arriba a lo que presumiblemente nada ha disturbado en siglos. No había señales de vida, ni vegetación o aparente movimiento de tierras en la superficie para disturbar estas curiosas marcas.

Entre Nazca y Palpa en la costa desértica unas 300 millas al sur de Lima hay unas similares líneas misteriosas. Usando la datación del Carbono-14, procesado sobre artefactos en las cercanías, las marcas han sido datadas entre 2000 y 3000 años de antigüedad. ¿Podrían éstas (líneas) de Canto Grande ser del mismo periodo y cultura similar?

Continuando hacia arriba se siente el calor y sin viento la quebrada se luce silenciosa y estéril, solo ocasionalmente se ven huesos blanqueados o cuernos de una cabra muerta que irrumpe en la extensión. De pronto llegamos a un claro de piedras y observamos, lo que entendimos como el centro de una serie de caminos. Estábamos en el eje de cinco o seis caminos radiales o radiales de piedras con variaciones de 5 a 11 pasos de ancho cada uno. Debía ser visto desde arriba, así seleccionamos un promontorio situado al lado a 200 pies y lo subimos. ¡Desde aquí la quebrada cobra vida! No lejos un árido desolado desierto de piedras. En todas direcciones de la quebrada, en el tablazo y debajo de nosotros, entrecruzados varios trechos, en serie y hay más marcas. Contamos cincuenta en total.

Solo para meditar sobre el significado del enigma bajo nosotros era un premiado esfuerzo, ejercicio intelectual, aunque sin poder darle solución a las respuestas: ¿Qué significaban?, ¿Símbolos ceremoniales?, ¿Antiguos caminos hacia sitios religiosos o calendarios primitivos formados por alineamiento con las estrellas o planetas en predeterminadas temporadas del año?, ¿Es posible que aquellos hombres, indudablemente muchos siglos atrás tuvieran un plan, un profundo pensamiento para registrar algún fenómeno que imprimían sus creativos cerebros, y estas líneas son la existente solución técnica de sus pensamientos? Qué intrigante enigma quedó aquí sobre muchos años. Desde la cresta de esta solitaria loma el susurro del viento sonaba como unas voces distantes, pero no divulgaba el secreto.

Por seis horas estuvimos explorando el caluroso desierto sin señal de alguna civilización. Los lados de la quebrada reflejaban el brillante sol y nuestras lenguas cayeron disecadas como aquellos cuernos de las cabras. Finalmente regresando al pie de la quebrada y la nueva subdivisión invadida. ¿Cuánto durarán estas antiguas marcas de culturas previas antes que el progreso se extienda por la quebrada entera y las eliminara?

La carrera de carros terminó, los heladeros se fueron. ¿Qué le paso a toda la excitación, las bromas alegres, los pantalones apretados y los motores rugientes sobre la nueva red de pavimento? Parado solo en la quietud del atardecer, uno cuestiona qué tal enigma, si algún día, tal vez a mil años a partir de ahora, alguien más estuviera en este mismo punto y tratase de imaginarse qué sucedió en estos dos misteriosos conjuntos de caminos, el antiguo y nuestro moderno.

¿Podría visualizar las cámaras, los autos de carrera, los alegres y brillantes sonidos de una sonriente alegre multitud celebrando la ceremonia de una carrera del siglo veinte?

Podríamos, mirar hacia atrás por lo oscuro de la quebrada y de los restos de las curiosas piedras testigos de aquellas antiguas ceremonias, quisiera imaginar aquellas multitudes similares a nosotros posiblemente de hace mil años, verlos entre risas y alegría.

Es un misterio intrigante en aquella silenciosa, solitaria quebrada.

 

Referencias:

l  Pelikan Ted (1968) The Canto Grande Valley. Peruvian Times, Abril. Lima

l  https://www.legacy.com/us/obituaries/legacyremembers/theodore-pelikan-obituary?id=27342096