martes, 30 de abril de 2019

LA DEFORMACIÓN CRANEAL EN LAS ANTIGUAS CULTURAS QUE HABITARON SAN JUAN DE LURIGANCHO


Lic. Julio Abanto Ll.

A propósito del hallazgo fortuito de figurinas  de arcilla y entierros procedentes de cerros ocupados por asentamientos humanos, es perceptible como la práctica de deformación craneal era usual en los pobladores del antiguo San Juan de Lurigancho. En esta nota trataremos dar explicación a estas costumbres de alteración corporal y lo común que han sido a través del tiempo y en diversos espacios.

Para contextualizar lo afirmado debemos darle una mirada a la conocida figurina Ichma Tardío (1500 d.C) hallada en El Sauce y que se exhibe en la sala museo Ruricancho del parque zonal Huiracocha; y la segunda referencia, es la de un  cráneo infantil procedente del sitio Cerro Observatorio, situado a la altura de la zona de Las Flores, al costado de la antigua carreta a Canto Grande y que probablemente corresponda a inicios del Intermedio Temprano (100 d.C).

Cráneo hallado en el sitio El Triunfo que muestra un trabajo de alteración craneal (Foto J. Abanto, 2019) 

Sobre la evidencia más antigua podríamos comentar que el referido cráneo fue recuperado por unos vecinos en el sitio denominado El Triunfo, descubierto a fines de la década del 1990, corresponde al entierro de un infante del cual solo conservaron el cráneo por mostrar “rasgos extraños”. En realidad el cráneo muestra una marcada deformación bilobal y los dientes primarios en proceso de brote, por lo que se supone que el individuo debería tener entre 4 a 6 años., los únicos objetos asociados al cuerpo son un piruro de piedra (instrumento para el hilado de fibras) y un dije de concha de caracol marino (Oliva incrassata).

Aparentemente la práctica de alterar el cráneo parece extenderse y ser más común en los periodos tardíos según la evidencia de figurinas que muestran un frontal aplanado de tipo cuneiforme como se aprecia el referido hallazgo del  sitio El Sauce.

Figurina hallada en el sitio El Sauce, expone una deformación del frontal plano. (Foto: J. Abanto, 2010)

Fragmento de figurina con deformación y maquillaje facial en negro, sitio El Sauce (Foto: J. Abanto, 2019) 

Aunque parezca una tortura debemos considerar que desde los inicios de la humanidad, el cuerpo humano, ha sido el lienzo para transformar su estética o incrementar su belleza ya sea con la aplicación de pintura corporal o facial, así como el tatuarse la piel, son cambios que siempre han tratado de resaltar algún sentido en las sociedades antiguas, el maquillaje para imitar o adquirir el espíritu de animales, también para camuflarse con el entorno fue el principal fin en los grupos de cazadores recolectores.

El maquillaje está lleno de simbolismo y expresa la identificación con el grupo, trata de imponer miedo en momentos de guerra o también comunica si uno una persona está en edad para iniciar una relación con alguien. De igual modo el tatuaje, en el caso de sociedades de la Oceanía, es la carga histórica de su linaje. Pero si de transformaciones extremas se trata, el aplicarse cortes, mutilaciones dentales y quemaduras en la piel, son una brutal muestra del proceso que significa cruzar de la adolescencia a la adultez en comunidades africanas.

Ilustración de aparatos para deformación craneal usado por algunas sociedades nativas americanas (Extraído de Enciclopedía Labor: La Vida, Tomo 3, 1957:854)

Realizar modificaciones en le cuerpo, sin duda llega al límite con el alargamiento del cuello mediante la aplicación progresiva de gargantillas, es el caso de algunas tribus tailandesas. Comprimir el crecimiento del pie en el antiguo Japón debió ser una tortura para muchas damas, aún en día existen quienes desean resaltar curvas apretando su cuerpo con el famosos corset. En el rango más alto de modificar el cuerpo se encuentra la deformación craneal.

A diferencia de lo que se cree, la deformación del cráneo no es exclusivo de culturas sudamericanas, las encontramos en casi todos los continentes, ya Heródoto hacia referencia a ello, y muchas figuras de arcilla antiguas, procedentes del viejo mundo, muestran cuerpos con cráneos deformado, los mismos faraones egipcios lucen cabezas manipuladas y ni hablar de los reyes mayas. Es esta percepción de culturas tan antiguas en lugares del planeta que muestran un alto desarrollo, lo que llevó a pensar que estas diferencias corporales eran una prueba de la presencia de seres celestiales en tiempos remotos. Nada más errado pues en Francia, hasta inicios del siglo XX, existían personas en la región de Toulouse que lucían elongación craneal.
 
Una madre Shipiba cargando a su hijo el cual luce un aparato de deformación craneal (extraido de: https://www.pinterest.com/pin/462393086725668161/)


Hoy en día, algunas comunidades de las selvas africanas y amazónicas aún practican la deformación craneal y los primeros exploradores de estos recónditos lugares del planeta fueron testigos de cómo estas prácticas se realizaban desde la temprana edad.

La deformación se lograba mediante prolongadas presiones mecánicas, ya sea con vendajes o aparatos de madera sobre la cabeza de niños desde su muy corta edad, en la mayoría de casos cumplidos el primer mes, con ello se consiguen muy variadas deformaciones, debido a la plasticidad del cráneo cuando todavía están abiertas las fontanelas y la osificación de las piezas óseas están en progreso.

En nuestro país, la cultura Paracas destaca por ser la principal sociedad que muestra cráneos extremadamente alargados el apelativo de cabeza larga, para uno de los yacimientos arqueológicos que descubriera Julio C Tello, en 1925, proviene de un apelativo popular:

“…En efecto, durante el primer y segundo reconocimientos arqueológicos, logramos reunir los cráneos humanos que yacían en los desmontes de las tumbas profanadas. El numero de ejemplares recolectados guarda relación con el área explotada. De este modo pudimos observar la abundancia de cráneos humanos en la  I y II terrazas de Cerro Colorado y en las necrópolis de Arena Blanca y Cabeza Larga.

Los cráneos de la I terraza eran, en su mayoría, de forma achatada y bilobal, los de la II terraza eran de tipo cuneiforme, es decir, con el occipital plano y el frontal alargado oblicuamente; y los de Arena Blanca eran, totalmente, de tipo oblongo y cilíndrico con una hendidura pronunciada en el frontal, cuya forma originó, en la mente popular de los huaqueros y pescadores de Pisco, el mote de  “cabeza larga”…” (Julio C. Tello y Mejia Xesspe, 1925)

Por las descripciones Julio C. Tello, quien además descubre cráneos con almohadillas y amarres para realizar dichas transformaciones, describe tres tipos muy diferenciados:

  1. Bilobal, aquella donde el cráneo adquiera la forma de una “pera”.
  2. Cuneiforme, donde se trata que el cráneo adquiera un aspecto plano y alargado
  3. Tubular cilíndrico, adquiere el aspecto de un  cabeza larga.

¿Pero que sentido tenia aplicar dicha tortura al cuerpo?, sin duda, sobre la base de las investigaciones y diferencias en la suntuosidad de los fardos funerarios se concluye que las deformaciones responden a una diferenciación de estirpe y estatus social. Este concepto de diferenciación se dio hasta la misma época Inca y se encuentra plasmado en figuras de arcilla de la cultura Nasca, Chancay, Chimú, etc. Sin contar los continuos hallazgos de entierros con estas características. Un caso bastante reciente, es la momia de Quispicanchi, dado a conocer por el antropólogo Renato Dávila. La prensa que cubrió la noticia sensacionalizó el tema dando un posible origen extraterrestre al cuerpo de un infante de apenas 50 cm.

Mujer africana con marcada deformación de cabeza alargada (Extraido de: https://www.alamy.es/clase-superior-mangbetu-mujer-con-craneo-alargado-viste-un-mono-de-hueso-a-traves-de-su-oreja-image6017841.html)


Como podemos ver, la deformación craneal encaja como una de las tantas costumbres de nuestros pueblos originarios y la práctica se va perdiendo con el progreso y creemos que dentro de unos pocos años será un recuerdo más dentro de nuestra historia humana.

Finalmente debemos recordar que somos una sociedad que valora la apariencia y que en algunos casos, los seres humanos son capaces de gastar fortunas para lucir diferentes, ahora no usamos el apretón de fuertes vendajes o mecanismos de madera, ahora a eso se llama cirugía.
 

domingo, 31 de marzo de 2019

EVIDENCIAS DE LOS PRIMEROS POBLADORES DE LA QUEBRADA DE CANTO GRANDE

Por: Julio H. Abanto Ll.


El estudio de las primeras poblaciones que se asentaron en el área andina es muy reciente, ahora sabemos que estos primigenios grupos hacen su aparición a fines del Pleistoceno (Holoceno), y que proceden de una serie de oleadas que penetran nuestro territorio desde diversas latitudes. La ciencia arqueológica, denomina a este período  como “lítico” y ha identificado, en el territorio peruano, dos tradiciones o culturas: Tradición Costeña o Paijanense y Tradición Serrana o Lauricochense, nosotros en general la definimos como Precerámico, la que se prolonga desde el 10,000 al 2,000 a.C. y la dividimos en Precerámico Temprano (cazadores – recolectores), Medio (primeros agricultores asentados en aldeas) y Tardío (constructores de templos o inicios de la civilización).

EL hallazgo de artefactos líticos nos revela la presencia antigua de cazadores en la cumbre de cerro Colorado. (Dibujo : JHALL,2019)

En la siguiente reseña nos dedicaremos a la etapa correspondiente a la de “los cazadores – recolectores”, cuyo estudio, identificación y ubicación ha sido todo un reto, ya que encontrar evidencias de los primeros pobladores de quebrada Canto Grande (Anexo 22 de la CC Jicamarca y San Juan de Lurigancho), ha significado una búsqueda de casi diez años e involucró el recorrido de gran parte de los cerros y quebradas del distrito.

El período que comprende la vida de los cazadores recolectores va desde el 9,000  al 6,000 antes de nuestra era y se refiere a los primeros grupos humanos que deambularon por nuestro territorio; eran nómades, formaban pequeños grupos dedicados a una economía de subsistencia basado en la caza, pesca y recolección que en su andar los pudieron aprovechar del rico litoral, del valle, el río y las lomas. Antiguamente la ecología era distinta, lo que permitía el desarrollo de una flora y fauna variada que al consumirla hacía posible la supervivencia de estos grupos.

Podemos decir que la historia de nuestro distrito, se compone de muchos eslabones, uno de ellos y quizás el más importante se relaciona aquellas evidencias que nos ayudan a conocer la verdadera antigüedad de las culturas en esta parte de Lima. Ya para la zona de Ancón y el valle bajo del Chillón se habían identificado evidencias muy antiguas que se denomina complejo “chivateros”. El trabajo que significó detectar establecimientos tan primigenios fue muy difícil, por lo que se orientó nuestra búsqueda a la parte alta de la quebrada, donde la población todavía no había alterado el paisaje natural, por lo general el crecimiento urbano ha terminado por sepultar evidencias arqueológicas y algunas quizás se encuentren a metros del asfalto y cemento.

Nuestra suerte empezó cuando en el mes de Abril de 1999, durante una expedición a la parte alta de la quebrada, en Cerro Babilonia se encontró un artefacto lítico similar a los fabricados por el hombre para este período, Este hallazgo se constituyó en la primera pieza para poder establecer hipótesis sobre la antigüedad de grupos humanos en esta parte del Rímac.

Diversos artefactos líticos (puntas y raspadores). La siguiente foto muestra el interior de la quebrada convertida en un hermoso paisaje después de una semana de intensas lluvias, incluso se pudo ubicar un puquial (Foto: Julio Abanto, 2003).
El año 2000, durante una nueva expedición pudimos conquistar la cumbre norte de cerro Colorado, la que se eleva sobre los 2200 metros de altura, allí descubrimos un grupo de pequeñas estancias y paravientos, estructuras que se encontraban en medio de una gran cantidad de lascas y desechos de talla lítica, nos referimos a un campamento de cazadores. Para nuestra, estos cazadores, antes de abandonar su refugio nos dejaron una pequeña punta de flecha, sin duda fue el hallazgo más relevante que se sucediera en nuestras investigaciones, ya que por fin podríamos asegurar que la historia de nuestro distrito se inició con una pequeña banda de expertos cazadores, hace 9000 años, fue enorme nuestra emoción por lo acontecido, que ante el imponente paisaje nos hincamos al suelo para agradecer a nuestros ancestros por tan maravilloso regalo.

Nuestra atención a la zona alta de Canto Grande, ha significado la identificación de otros sitios con este tipo de evidencias. Sus materiales nos han permitido reconocer a que grupo corresponden y porqué escogieron la parte alta de la quebrada como su espacio de vida.

Como ya hemos dicho, es un hecho que hace nueve milenios las condiciones climáticas eran distintas a las actuales, con una mayor humedad en la costa, que permitía transformar el paisaje desértico en un amplio oasis de neblina en la que proliferan una variedad de frescos pastos y arbustos. La existencia de puquiales proveían suficiente agua a quienes se aventuraban a explorar la zona. Todas estas condiciones permiten la presencia de una fauna compuesta por: camélidos, venados, zorros, vizcacha, gatos salvajes, y diversas aves; algunos de estos animales los hemos identificado como existentes gracias a los restos óseos y excretas que hemos recuperado durante nuestras exploraciones a la zona alta, lamentablemente queda un reducto de área natural en quebrada Media Luna, el último espacio en Canto Grande sin ser ocupado por la creciente comunidad del Anexo 22 de Jicamarca.

El ubicarnos sobre sus pequeñas estancias nos invitó a imaginarnos la sensación de estos cazadores al contemplar, desde estas alturas, la salida del sol; la misma que dibuja la imponente silueta de las altas montañas situadas al este y por el otro lado, una enorme quebrada que los invitó a conquistarla. Hoy sabemos que este grupo estuvo emparentado con la tradición lítica de la sierra, que las herramientas descubiertas son útiles para cacería y procesamiento de la presa, es decir limpiar la piel que es útil como abrigo. Los escasos artefactos recuperados forman parte de nuestro patrimonio y  forman las bases de las futuras civilizaciones que les preceden.

Pequeños refugios, que sirvieron de campamento estacional a los primeros grupos humanos que penetraron la quebrada Canto Grande hace mas de cinco mil años.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA:

ABANTO LLAQUE, Julio H.
2018        San Juan de Lurigancho: distrito de historia milenaria. En: San Juan de Lurigancho, historia y Presencia

BONAVIA, Duccio
1990        Perú. Hombre e Historia, de los orígenes al siglo XV. Lima: EDUBANCO.

CHAUCHAT, Claude.
2006        Prehistoria de la Costa Norte del Perú. Lima: Instituto Francés de Estudios Andinos y Patronato de las Huacas del Valle de Moche

LANNING, Edgard.
1963        A pre-agricultural ocupaction on the central coast of Peru. American Antiquity. (28) 3: 369-371.

SALCEDO, Luís E.
1998        Una Aproximación al Período Arcaico del Área Central Andina. Andesita, 1(2): 1-42.



viernes, 9 de noviembre de 2018

Antecedentes de la gastronomía en San Juan de Lurigancho

Julio Abanto Ll.


Nuestros entrañables vecinos del antiguo pueblito de Lurigancho señalan como plato tradicional a la carapulca, delicia infaltable en cualquier celebración de esa comunidad, pero además, a esas milagrosas manos morenas debemos acomodar la elaboración de manjares como: la mazamorra, picarones y champús; dulces que todavía se pueden degustar en este costumbrista lugar y, a manera de acompañamiento nocturno para la fiestas de San Juan, “el calentito” (caña aguardiente o pisco, té, canela y limón).

En un distrito donde la migración brinda un aporte cultural constante, es difícil rastrear la originalidad de determinados platos; mucho más en nuestra costa o en un espacio específico donde la exclusividad de un potaje no es la regla. De la población nativa solo nos queda el registro arqueológico para luego encontrar la influencia hispana asentada en estas tierras en lo que fueron haciendas y donde la presencia nativa indígena quedó relegada a pequeños espacios o reducciones como las de Lurigancho.


Vasijas halladas en 1960, fundo Potrero Tenorio (600 a. C), representan a pescadores (Extraído de Palacios y Guerreo 1991: 95 en: revista Pachacamac) 
De hecho, si miramos el pasado desde la arqueología nos sorprendería la cantidad y variedad de productos disponibles para el consumo humano. Teniendo el mar muy cerca y los recursos del valle podríamos sumar aquellos obtenidos en las lomas y los que por trueque viene del interior, desde los Andes. En excavaciones, los arqueólogos han encontrado los restos del consumo y ofrendas de alimentos, lo más espectacular es la representación en cerámica de alguno de ellos. Ya hace más de mil años, las vasijas de Potrero Tenorio, cerca de Zárate, nos muestran pescadores sobre caballitos de totora y escenas de pescadores cargando enormes peces (tiburones). En Mangomarca se han encontrados, además de restos de peces y mariscos, especies vegetales como la achira, yuca, ají, maíz y frutos como la guayaba y el pacay.

Fragmentos de aplicaciones de cerámica representando maíz y calabaza, provenientes del sitio El Sauce, época Inca  (Foto: Julio Abanto)
Restos de maíz prehispánico sobre un plato de mate hallado en Campoy (Foto: Julio Abanto)

La historia continúa y, durante la colonia, los esclavos procedentes de África incorporan valiosos aportes a la culinaria local y, en tiempos más recientes, la presencia de chinos, japoneses, italianos, enriquece la gastronomía. Ese es el panorama de influencias externas, para luego dar paso a la enorme oleada humana que lo ha configurado en lo que hoy es uno de los distritos más pluriculturales de Lima.

En ese contexto, ubicar un plato tradicional es una tarea difícil. Entonces, es la innovación y el emprendimiento, el pretexto para que en los últimos años la dinámica y visión de algunos empresarios haya motivado el surgimiento y desplazamiento de importantes restaurantes, picanterías, pollerías, chifas, dulcerías hacia este punto de la capital. Además están los llamados platos al paso, esos que se encuentran en cada esquina desde puestos de caldo de gallina, humeantes choncholíes y anticuchos.

Dos platos alucinantes de restaurantes luriganchinos, el primero "ceviche de pato con fréjoles" (Kusay) y "arcoiris" (Ollita de Candela) - (Fotos Julio Abanto)

Lo tradicional de nuestras provincias no queda de lado; es común ver puestos de comida que se disponen en los exteriores de locales provinciales, conocidos son los potajes cusqueños que se exhiben los domingos a un costado del parque Huiracocha y panes con lechón en las primeras cuadras de la Av. Pirámide del Sol, en Zárate. Acá debemos mencionar la idea de mostrar al Anexo 22 de Jicamarca como la tierra de los ricos chicharrones y la pachamanca.

Y como de innovación se trata, motivamos como idea crear platos que muestren a San Juan de Lurigancho como un distrito diverso, lleno de colores, sabores y agradables olores, esos detalles de hacen de nuestros vecinos un orgullo y embajadores de la identidad peruana.

miércoles, 14 de marzo de 2018

RUMBO AL 5° DESAFIO RURICANCHO, LA CARRERA MAS EXTREMA DE LIMA



Lic. Julio Abanto Llaque.




Hace varios años, cuando cruce por última vez quebrada Carnero (Carabayllo), encontraba en el paraje desértico unas rocas pintadas con las siglas UFIS, desde entonces se me quedó en la memoria quienes eran esas personas que recorrían por inimaginables espacios que, en aquellos años requerían de un gran esfuerzo y conocimiento de supervivencia.

Tiempo después y cuando administraba el parque zonal Huiracocha, me busco David Herrera, quien me solicitaba apoyo para una maratón que deseaban realizar, la idea me pareció muy buena, sobre todo porque no tenían el apoyo del alcalde quien prácticamente no les autorizaba las vías principales para realizar dicha actividad. Así conocí al principal promotor y gestor del Club de Atletismo UFIS PERU.

David, tenía algo en mente, él quería desarrollar una competencia extrema, en nuestra conversación sobre las extensas caminatas por los cerros del distrito surge la idea de lo que inicialmente se llamó “Primer desafío de Montaña Ruricancho 2014”, ahora conocido como Desafío Rurikancho, sin duda una de las competencias más extremas del país y con un gran potencial.

La alegría de lograr tus metas se refleja en la fortaleza de esta joven atleta (Foto: Archivo Ruricancho, 2016)


De ese inicial proyecto han trascurrido cinco años. El desafío inicial tenía un trayecto de 27 km, denominada Super Chaski, se inicia en la zona alta de la quebrada en la línea de cerros que colindan con Carabayllo y desde allí, desde los 1200 metros de altura, en las cumbres de Cerro Cantería, se llega en una agotadora y extenuante ruta hasta la cumbre del cerro San Cristóbal de 370 metros sobre el nivel del mar. La competencia tiene otra modalidad de 15 km llamada Chaski. En toda esa distancia existen puntos de asistencia denominada tambos.

El nivel de organización es alto y de buen formato, sorprende la poca importancia que le dan nuestras autoridades en promover un evento que da realce a nuestro distrito y que viene creciendo con los años.



Gracias a los amigos de Ufis Perú podemos mostrar un resumen de estos cuatro eventos pasados, digno mencionar que en las primeras experiencias los ganadores eran miembros de UFIS, dejando bien en alto a nuestro distrito y la actitud física de nuestros competidores:


Año
Total Participantes
Puesto
30 k - GANADORES
Varones
Damas
2014
55
Ángel Cuenca (UFIS)
Marlene Aymara (UFIS)
Jhon Villalobos (UFIS)
Daysi Zavala (UFIS)
Fredy Fernández (UFIS)
Cecilia Peche (UFIS)
2015
103
Emerson Trujillo F. (Deporte Solidario)
Ayde Soto Quispe (Cusco)
Angel Cuenca (UFIS)
Sofia Guevara C. (Los tigres de Lima Norte)
Fredy Fernández (UFIS)
Anne Meza Z. (Libre)


Año
Total Participantes
Puesto
GANADORES PRIMEROS PUESTOS (32 K ULTRA CHASKI  - 21  K SUPER CHASKI Y  15 ó 10 K CHASKI)
Varones
Damas
2016
138
1°- 32K
Carlos Cuellas C. (UFIS)
Lorena Ricalde G. (Montanista 4.0)
Jhon Salinas C.
Rosario del Pilar Pizarro (Xplora)
Jonthan Idrogo (Canycam)
Rosalia Obando S. (UFIS)
1°-15K
Edgar Romero S. (UFIS)
Zenobia Palomino C.
Gene Fernández C. (UFIS)
Reneé Romero S. (UFIS)
Luis Ylla Ylla (UFIS)
Yovana Sotacuro (EJERCITO)
2017
175
1°- 32K
Emerson Trujillo  (Dep. Solidario)
Gloria Huaman V.
Angel Cuenca Torres (UFIS)
Nacy Huallanza G.
Stalin Carras o F. (Deporte Solidario)
Maybel Antezana F.
1°-21K
Erik Canto F.
Aydee Loayza H. (UFIS)
Carlos Cuellas C. (UFIS)
Nelly Monsalve
Saul Lopa Ch.
Zenobia Palomino C.
1°-10K
Edgar Romero S. (UFIS)
Lucia Mejía Campo (UFIS)
Manuel Ramírez A,
Annie Arribasplata S.
Nemecio Bolimbo I.
Yeni Chuque H. (UFS)



Mejor tiempo logrado en 32 k es de Emerson Trujillo Flores (Deporte Solidario), con un record de 03.59.37., y como se observa el trayecto va creciendo y este año, la novedad de la DR2017 es que se amplía a tres modalidades que esperan mantenerlas para los siguientes años.

Partida del tramo Chaski 15 k
(Foto:http://conquistadordeloinutil.blogspot.pe/2015/03/desafio-ruricancho-2015.html  )
El destino final, la cumbre del cerro San Cristal (Foto Archivo Ruricancho, 2016) 


La distancia de 5k, dirigido a promover este deporte, donde los padres lleven a sus hijos quienes más adelante irán subiendo la distancia hasta ser “ultras”. La distancia de Ultra Chasqui este año se proyecta llegar hasta los 35 k. Los UFIS son un ejemplo, su filosofía es una forma de vida sana y se refleja en uno  de sus participantes, Juan Celestino León, de 81 años, a quienes ellos consideran como el papá del grupo. 

Don Celestino a sus 81 años, siguen en competencias (Foto: UFIS PERU, 2017)


A pocos días de iniciarse esta singular carrera que atraviesa cinco distritos de Lima, el Desafio Ruricancho no sólo muestra la tenacidad del atleta, habla bien de nuestra historia y contribuye a mejorar la imagen de nuestro distrito, en un momento donde nuestras autoridades promueven la invasión de los cerros, irrumpen en propiedad privada y no hacen nada para alentar iniciativas tan buenas, nos convertimos en los anfitriones de un buen número de expertos corredores que vienen desde distintos puntos del país a inspirar a cientos de jóvenes y vecinos que ven en ellos un ejemplo y admiración.

35 kilómetros de pura cresta de la cadena de cerros de la quebrada Canto Grande